
Aquellos destinados a morir
Roma, 79 a. C. El pueblo, aburrido, inquieto y cada vez más violento, se ve contenido por dos cosas: comida gratis y espectáculos para su entretenimiento. Cuando las masas empiezan a hastiarse y a pedir sangre, se erige un estadio diseñado para celebrar combates de gladiadores: el coliseo. Bajo él trabajan y viven miles de personas, y entre ellas se cuentan millares que morirán por los juegos.

Aquellos destinados a morir
Temporada 1 · Episodio 2: No confíes en nadie
Tenax y Domiciano fundan su propia facción, la Dorada, y reclutan al célebre auriga Escorpo. Los patricios Antonia y Marso intentan menoscabar sus esfuerzos mientras Cala se ofrece a ayudar a Tenax para garantizar la seguridad de sus hijas. El emperador Vespasiano reflexiona acerca de cuál de sus hijos debería sucederle: Tito el soldado o Domiciano el político.

















