Harta de su ingrato trabajo de oficina, la panda roja Retsuko descarga la ira que acumula durante el día cantando death metal a todo pulmón en un karaoke.
Retsuko choca sin querer con otro coche que está aparcado. Desesperada por obtener el dinero para la reparación, acude a Gori para que le haga un préstamo.