Harta de su ingrato trabajo de oficina, la panda roja Retsuko descarga la ira que acumula durante el día cantando death metal a todo pulmón en un karaoke.
La popularidad del grupo se dispara gracias a la crítica positiva de un bloguero. Preocupado por el extraño comportamiento de Retsuko, Haida la sigue hasta Hokkaido.