Harta de su ingrato trabajo de oficina, la panda roja Retsuko descarga la ira que acumula durante el día cantando death metal a todo pulmón en un karaoke.
A Haida no le va a quedar más remedio que visitar a los padres de Retsuko en dos semanas y tendrá que decirles que está en paro... a no ser que encuentre trabajo antes.